Ecos del Alma

Ecos del Alma

En el rincón donde el silencio habita,
donde las sombras bailan en secreto,
se esconde el tiempo, en su eterno soneto,
tejiendo historias que el alma recita.

Las luces fugaces que el cielo invita,
despiertan sueños con su dulce afecto,
pintando versos en un lienzo inquieto,
dónde el amor pura esencia exhíbita.

En cada estrofa, el corazón palpita,
un eco suave en el espacio quieto,
mientras el alma sus secretos grita.

El soneto, pautado en su discreto,
la hilvana el alma, la mente inquita,
un canto eterno, su propio universo.
***

En letras vive un eco de nostalgia,
en líneas se esconde el sentimiento,
un suspiro profundo y soñamiento,
fluye un torrente de melancolía.

Donde El poeta, en su pluma, halla vía,
donde el amor grato dolor van juntos,
en versos que despiertan los conjuntos
de historias que el alma describe en día.

Las letras, voz que clama en poesía,
revelan la esencia del pensamiento,
un eco eterno de su melodía.

En cada palabra, un mundo fermento,
donde el ser se desnuda, melodía,
en el soneto, su eterno sustento.
****

«A veces reprendemos a quienes no deberíamos. He leído a poetas que solo buscan ser leídos, sin comentar, solo responden a aquellos que leen sus versos. Algunos poetas solo comentan para señalar errores; eso es lo que hacen.

No es por una maldad ingenua que florece en sus mentes, convivo con eso y me lleva a escribir mis poesías antiguas y auténticas. Cuando me quedaba impasible, sin saber qué decir, mis letras me inspiraban y ahora demuestro lo aprendido.

¿Quién es el poeta burlón que no comenta todas nuestras letras? Pues allí estaré yo haciendo más cosas, poniendo más sonetos, más décimas espinelas, porque he aprendido a ser tan feliz como el viento, sin prejuicios ni mentiras.

Es cierto, cuando alguien viene a mí, ¿por qué viene a mí? Ayer, sin más querer, vino un muchacho y me dijo que deseaba hablar conmigo y cómo lo podía hacer. Entonces yo le dije que quería, pues ya estás hablando conmigo. Me pedía algo que no podía hacer.

Así son los amigos que se acercan, quieren pedir algo de ti y cuando no se lo das, se marchan… Soy una poetisa incomprendida, y no es por descuido, porque hay una grandeza en más poesía que brota de nuestras almas.

¿Por qué escribimos con tanta pasión como el viento que, al pasar, eleva nuestras letras? Puedes intentar recoger esas letras que bailan en las alturas, pero ¡Cómo hacerlo si no puedes volar! Nos sentimos así cuando nuestras aspiraciones se quedan sin el reconocimiento, como una flor que se marchita sin escuchar «Flor bendita de mi ser».

©Natuka Navarro

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