
«Los Feroces Forjadores de un Ojo»
Los cíclopes eran una raza de gigantes de un solo y gran ojo circular en medio de la frente, pertenecientes a la mitología griega. Se les consideraba descendientes de los dioses primordiales del cielo y la tierra.
Eran seres de fuerza descomunal que habitaban en remotas regiones montañosas y cuevas. Los cíclopes trabajaban como rudos herreros, forjando los rayos de Zeus y otras armas para los dioses del Olimpo en las fraguas de las profundidades de la tierra y las islas volcánicas.
Se les describía como criaturas brutales, inmisericordes y carentes de toda ley o civilización. Eran seres primarios que vivían como pastores nómadas y se alimentaban devorando a cualquier visitante o navegante que osara desembarcar en sus territorios.
El más famoso de todos los cíclopes fue sin duda Polifemo, hijo del dios marino Poseidón. Este gigante de aspecto monstruoso habitaba en una cueva de la isla de los cíclopes cerca de Sicilia. Allí tuvo su mítico enfrentamiento con el héroe Odiseo al devorar a varios de sus hombres durante su odisea de regreso a Itaca tras la guerra de Troya.
Los cíclopes simbolizaban los aspectos más primitivos e incivilizados de la naturaleza humana, la fuerza bruta sin frenos y los peligros de ignorar las leyes de la hospitalidad. Su derrota representaba el triunfo del ingenio y la astucia por encima de la fuerza física desmedida.
Natuka Navarro
©Luna Poetiza



