
«Cuando Al Fin Llegan»
No era castigo el hueco de la hoja,
ni el muro silencioso del desvelo;
era el taller del alma, su martillo
golpeando sin piedad lo que se aloja.
La ausencia no dolía por vacío,
sino porque anunciaba su presencia,
la savia que madura en la paciencia,
la flor que no florece en el hastío.
Callar fue preparar la bienvenida,
ser templo para el verbo que se acerca,
abrir el pecho al trueno que se alberga
cuando la pluma duda de la vida.
Y ahora sé que el temor fue medicina,
que el tiempo sin canción fue germinante,
y que ese Dios pequeño y vacilante
me hablaba en cada sombra que adivina.
La página inmaculada no es ruina,
es nieve donde danzan los relámpagos,
es pausa en que los dioses, como magos,
ensayan la canción que se avecina.
Por eso, cuando lleguen, que no tarde
mi alma en reconocer su antiguo paso.
Que no haya prisa, miedo ni rechazo,
solo el temblor sagrado de quien arde.
soñar desde adentro y renacer día a día.
(Escribo Para Que El Silencio No Duela.)
Natuka Navarro – Luna Poetiza



