
«Donde Duermen Los Regresos»
Mi alma se hizo un puerto sin barcos,
bajo esta lluvia de ceniza.
No queda ni la sal de tus abrazos,
solo el rumor de una ola que me avisa.
Y el tiempo, un río de agua muda,
se lleva las hojas secas de los besos.
Esta casa es una cuna viuda
donde duermen todos mis regresos.
El viento trae palabras de una carta
que el polvo ya borró de mi memoria.
Soy una estatua de sal que se desata
en esta triste, lenta y gris victoria
Del olvido que apaga las mañanas,
de la luz que ya no tiene nombre.
Hay un frío que me roza las entrañas
mientras busco la sombra de un hombre.
Y se me mueren las preguntas, una a una,
como faroles viejos en la noche.
No sé si soy el eco o soy la luna
en este silencio sin reproche.
La pena es ya un ancla de óxido lento y firme
que al fondo de las horas me dejó sin orilla.
No hay mano que me toque, no hay voz que me confirme
si aún queda alguna luz sobre esta arcilla.
Mi mirada de siglos se ha vuelto un faro ciego,
que busca en las distancias el barco que no vuelve.
Se me ha gastado el alma en este amargo ruego
y solo el viento sabe por qué mi cuerpo llueve.
soñar desde adentro y renacer día a día.
(Escribo Para Que El Silencio No Duela.)
Natuka Navarro – Luna Poetiza



