
«Ecos del Alma En El Atardecer»
Dulces atardeceres, miel de ayer,
teñidos de oro en mi primer sentir.
Sueños compartidos que se fueron,
susurros de ecos, del alma el vivir.
Silencios reales, densa existencia,
cuál aire que se aspira y no se ve.
Me veo pequeña, tanta inocencia,
la muñeca que un día, ¡ay, yo fui!
Hoy la madurez me abraza en mi ausencia,
ese vacío que el tiempo dejó.
Mis padres se fueron, su eterna presencia
se ausenta en mis brazos, se ausenta el calor.
Solo la memoria, tenue y constante,
susurra su risa, su voz, su mirar.
Y el alma los busca, los siente distante,
en cada atardecer que vuelve a pintar.
«Amanecer De Mi Propio Destino»
Mis días ya no llevan el peso de tu ayer,
cada amanecer trae un nuevo florecer.
Mis pasos son ligeros, mi mirada es serena,
la voz de mi conciencia ya no me encadena.
El sol que ahora me ilumina es solo para mí,
un mapa en mis manos que me guía hasta el fin.
Porque el amor no es cárcel, ni condena, ni atadura,
es vuelo que se emprende, alma que se aventura.
Y mi aventura empieza, sin miedo y sin demora,
con la fe renovada que mi espíritu atesora.
Soy barco que navega, sin puerto que me amanse,
dueña de mis olas, de mi propio avance.
Así que ve en paz, tu camino es tuyo y es tu elección,
yo he encontrado mi voz, mi luz, mi propia dirección.
No busco venganza, ni lamento lo que fue,
solo la certeza dulce de un nuevo amanecer para mí.
«La Luz Del Mañana»
No busques mis pasos, ni pretendas seguir mi huella,
quédate en tu sendero, que yo trazaré mi propia estrella.
Ya no soy la sombra que en tu órbita giraba,
soy el viento libre que se alza y te eclipsaba.
Y tú, si lo deseas, sé el cauce que se dobla,
mientras yo, sin ataduras, mi propia ruta dobla.
Comprendo cada herida que el tiempo ha dejado marcada,
las cicatrices que un día mi alma tuvo tan llagada.
Y por ello, sin rencor que me ate a lo vivido,
tu ayer, con su tormenta, ha sido por fin disuelto, desvanecido.
No hay rencor en mi pecho, solo un eco lejano,
la brisa de un pasado que ya suelta mi mano.
Mas mis puertas se cierran, con un suave y firme giro,
este capítulo antiguo llega a su último suspiro.
Mi futuro se alza, resplandeciente y sin tu ausencia,
en la aurora que nace, mi alma es dueña de su esencia.
Ya no hay vuelta atrás, ni puentes que cruzar,
solo el horizonte abierto, mi propio lugar.
He roto las cadenas que mi ser te ataban,
y en esta nueva libertad, mis sueños me esperaban.
Así que ve en paz, tu camino es tuyo y es tu elección,
yo he encontrado mi voz, mi luz, mi propia dirección.
No busco venganza, ni lamento lo que fue,
solo la certeza dulce de un nuevo amanecer para mí.
«El Vuelo De Mi Ser»
Dejo atrás las ruinas de un amor que fue ceniza,
mis manos construyen ahora una nueva cornisa.
No hay lamento en mis labios, ni tristeza en mi andar,
solo la fuerza innata de volver a soñar.
Cada brisa me trae un susurro de paz,
el ayer se desvanece, ya no mira hacia atrás.
Florezco en el presente, como flor en primavera,
libre de las espinas que la senda trajera.
Mi espíritu es cometa, ascendiendo en el azul,
sin anclas que lo frenen, ni nubes que lo empañen.
Esta es mi verdad, mi esencia más profunda,
la melodía que mi alma ahora fecunda.
Y si el destino un día nos vuelve a cruzar,
será desde la cima, desde mi propio lugar.
Con la calma de quien sabe lo que vale y lo que es,
dueña de mi universo, de mi ser, de mi después.
Soñar desde adentro y renacer día a día.
(Escribo Para Que El Silencio No Duela.)
Natuka Navarro – Luna Poetiza



