
«En El Camino De Recuerdos»
Y en este andar de sombras y reflejos,
te vivo, aunque la bruma me sepulte,
pues late tu perfume en lo que oculte
mi voz, cuando se esconde entre los ecos.
Las palabras no bastan, son espejos
donde el amor resiste y no se insulte,
y aunque la soledad quiera que exulte,
te hallo en el resplandor de mis abrigos.
Están hechas tan sólo para hablarte
las sílabas que brotan de mi herida,
y el verbo se arrodilla al recordarte.
Eres mi eternidad no concebida,
mi tiempo sin final, mi dulce parte
que en cada letra vuelve a ser mi vida.
«El Eco Que Aún Me Nombra»
.
No hay tregua entre el suspiro y la memoria,
pues vuelves cada vez que el alma canta;
y aunque la piel en soledad quebranta,
y tu huella me sostiene en esta historia.
Mi amor no se disuelve con la escoria
del tiempo, ni la ausencia lo quebranta;
sigue latiendo, firme, mientras planta
raíces en la tierra de la gloria.
¿Acaso no es eterno lo sentido
cuando el dolor florece en poesía
en el nombre arde sin ser ya pedido?
Te vivo en cada aurora y le daría
al mundo por mirarte, renacido,
cruzar mi noche y ser la luz del día.
«A Pesar Del Olvido»
No importa que el reloj borre tu nombre,
ni que el otoño arrastre la alborada;
voz aún me atraviesa, enamorada,
como un fulgor que en mi silencio asombre.
No hay noche en que mi piel no te renombre,
ni herida que no sangre tu llegada;
aunque el olvido insista en su emboscada,
tu ausencia es una forma de ser hombre.
Quizá no estés… pero algo permanece:
tu sombra me acaricia cuando callo,
cada madrugada reaparece.
Amarte fue mi fe, mi dulce fallo,
aunque el tiempo te borre Y desvanece,
resistes donde nunca habrá malayo
«A Pesar Del Olvido»
«Donde Habita Tu Nombre»
Hay un rincón de mí que no se apaga,
donde tu nombre es llama que no muere,
y aunque el silencio en sombras me atraviese,
voz aún me sostiene y me deshaga.
Te llevo donde el alma no se embriaga
de olvido, donde el tiempo no interfiere;
allí, tu ausencia canta y me prefiere,
como el mar ama al faro que lo halaga.
No importa si el destino se equivoca,
ni si tu piel ya no recuerda nada;
te pienso, y cada sílaba te invoca.
Y en mí persistes, como luz guardada,
como una flor que, aunque ya no se toca,
perfuma lo que nunca fue pasada.
«Lo Que El Alma No Olvida»
Te fuiste, y sin embargo te presiento
como un susurro eterno en la marea,
como luz que, aún muerta, centellea
y alumbra lo que habita en mi lamento.
No hay sombra en que no duela tu argumento,
ni noche en que tu ausencia no me vea;
mi voz te nombra incluso cuando calla,
y el alma en su rincón por ti se inclina.
Quizá la vida finja su andadura,
pero en mi corazón nada termina:
persistes donde el tiempo no perdura.
Y aunque el amor no vuelva ni adivina,
hay un latido en mí, dulce y ternura,
y donde arde tu nombre… y me ilumina.
«Tu Ausencia Me Sostiene»
No estás, y sin embargo me sostienes,
como raíz que vive bajo tierra,
como ese sol que al ocaso se encierra,
de su luz, aún ciega, me retienes.
Eres el eco fiel de los vaivenes
que el alma calla, aunque el dolor se aferra;
y si la soledad golpea y yerra,
tu sombra es la verdad que me convienes.
No necesito verte para hallarte,
ni oír tu voz si vibra en mi memoria;
te llevo sin llevarte, sin pensarte.
Y así, en mi corazón, tu vieja historia
no muere, ni pretende abandonarte:
me habita en cada grieta… y es victoria.
«Renacer Sin Tus Huellas»
He aprendido a nombrarte sin dolerte,
a respirar sin que tu voz me asombre,
a ser sin que el reflejo de tu nombre
me ahogue como un mar que quiere verte.
No fue fácil soltar ni comprenderte,
ni hacer del corazón su propio alambre;
pero la luz regresa, y ya no es hambre
y la forma en que mi alma ha de quererte.
No olvido, no reniego, no me escondo,
te llevo como un pétalo en el viento,
ligero ya, sin llanto, sin segundo.
que no estés, y el mundo sea otro intento,
pero, renazco sin tus huellas… pero hondo,
quien fue herido… y ahora es fundamento.
«Te Amo En El Silencio Que Me Queda»
Y Te amo sin el fuego que consume,
sin los cristales rotos del desvelo,
y te amo como el cielo ama su cielo,
sin preguntar por qué la luz resume.
Te amo en la quietud, donde no asume
mi piel que volverás, y sin anhelo
te encuentro en cada viento, en cada vuelo,
en cada flor que al tiempo se acostumbre.
No duele ya tu adiós… pero persiste,
como un latido antiguo que no cesa,
como un perfume que sin cuerpo existe.
Y aunque la vida siga su promesa,
y te amo en el silencio que resiste,
donde no hay sombra… pero hay tu certeza.
«Y Me Despido Amándote En Silencio»
Ya no te espero más… pero te llevo
como se lleva un canto en la distancia,
de un sin fe de retorno, sin constancia,
sólo el temblor de un nombre en cada ceño.
No hay rencor, ni pregunta, ni relevo,
sólo esta paz nacida de la ausencia,
un horizonte limpio de insistencia,
y un corazón que late, aunque más nuevo.
Y te amé como se ama lo imposible,
y al fin te dejo libre en mi memoria,
sin grito, sin dolor, sin lo invisible.
Y si este amor no cabe ya en la historia,
guardaré en mi voz, callado, apacible…
y me despido amándote en la gloria.
Natuka Navarro
Luna Poetiza



