
Querido Diario 24 de mayo de 2022
Un hombre lucha por su vida. La verdad es que no le conozco, pero sí a su mujer….Ella Tiene un encanto y me fascina. Es pegajosa. Su alegría, su brillantez, sus colores, su energía, su resplandor. Es el único tipo de mujer que puede identificar rápidamente si necesitamos un consejo o un abrazo. Es de las que dejan sus propias labores para socorrer a un vecino que lo necesita.
Además es madre de dos hijos. Son hermosos. Nos agrada crear música mágica. El primero es alto, radiante y con un carácter bondadoso y acogedor. El otro está rebosante de inspiración y tiene un concepto irreflexivo de la vida. Un trago, un milagro de felicidad. Avanza con tu vida. Saliendo de las fronteras. Son de ella. Lo hicieron. Hay música en la boca de estos dos jóvenes. Alegría que divide instantáneamente la estancia en mil luces mientras esbozan sonrisas y risas en la mesa del comedor donde los cuatro han compartido un millón de momentos felices. En esta Casa se comparte un amor terrenal. Su marido está luchando ahora. Por la Vida. Pienso que sueña con ella. Sueña que es el hombre más dichoso del mundo. Que su cariño es un factor único en este contexto. Los hijos, la mujer y la vida que ambos comparten son el fundamento de su felicidad. Las sorpresas, los besos. La atención.
Se trata del futuro. No es ni mucho menos eterno. El mismo futuro puede desaparecer en una milésima de segundo. El destino puede pasar de ser cierto, calculado y deseado en un momento. A una parte no deseada de una pena tan enorme que solo la muerte puede librarte.
Luz en la oscuridad. Lucecitas en la obscuridad. Las lamparitas. Ponte ahora en la incertidumbre. Ojalá se calme el viento. Me habría gustado que el viento amainara. Ojalá hubiera viento. Entonces debería girar. Debería hacer que este cofre volviera a la vida. Este pecho que late por la familia.
©Natuka Navarro



