
«Soneto Del Perro Que Volvió Cantando»
Se fue con su amo al filo del ocaso,
la cola en alto, el alma por el suelo,
jugando con la brisa y con el cielo,
pisando luz dorada paso a paso.
Cruzaron campo, piedra, nube y raso,
compartieron el mundo sin recelo,
y al fin, cuando la noche alzó su velo,
volvió el can a su casa como un lazo.
¡Qué fiesta en su regreso! Qué alboroto
de saltos, de ladridos, de alegría,
como si el mundo entero fuera un juego.
Rodó por cada esquina como un voto
de amor, de sol, de pura compañía,
¡y el suelo se hizo cielo bajo su fuego!
soñar desde adentro y renacer día a día.
(Escribo Para Que El Silencio No Duela.)
Natuka Navarro – Luna Poetiza



