
«Soy Invisible, Nadie Me Ve»
«El Eco De Mi Sombra»
En la penumbra de mi alma,
donde la luz no sabe entrar,
habito un mundo de susurros,
un rincón donde nadie va.
Mis pasos suenan en el vacío,
mi risa se pierde en el viento,
y aunque mi voz intenta alzarse,
se quiebra en un mudo lamento.
Soy un reflejo en un espejo roto,
una silueta que el sol no abraza,
un grito preso en la garganta,
una chispa que nunca se alcanza.
Mis manos tejen sueños ajenos,
mis ojos guardan mares de duelo,
y en mi pecho, un latir callado,
un corazón que no encuentra cielo.
«El Peso De Lo Que No Se Nombra»
¿Quién soy yo, que nadie me mira?
¿Quién soy yo, que el mundo no ve?
Soy la mujer que carga en silencio
el peso de todo lo que no sé.
Soy la que riega flores marchitas,
la que canta en la noche sin fin,
la que abraza su propia tristeza,
la que escribe su verso en latín.
Mis pensamientos son hilos sueltos,
tejiendo un tapiz que nadie verá,
mis sueños, castillos en el aire,
que el alba disuelve sin mirar atrás.
Camino por calles de olvido,
donde las sombras me dan su hogar,
y aunque mi alma grita «¡existo!»,
el eco regresa sin contestar.
«El Lienzo De Mi Existencia»
Pinto mi vida con colores mudos,
tonos que el ojo no puede atrapar,
mi risa es un trazo sin contorno,
mi llanto, un borrón que no sabe parar.
Soy la pincelada que nunca termina,
el cuadro que cuelga en un cuarto vacío,
la musa que inspira sin ser escuchada,
la poeta que escribe en un frío hastío.
Mis días se visten de rutina,
de gestos que nadie sabe leer,
mis noches se llenan de preguntas,
de un alma que lucha por no envejecer.
¿Dónde está el ojo que me descubra?
¿Dónde la mano que me quiera tocar?
Soy un suspiro que cruza el desierto,
un verso que el viento no puede llevar.
«El Grito Que Nadie Escucha»
Quiero gritar, romper los cristales,
despertar al mundo de su letargo,
quiero que vean mis alas rotas,
que sientan mi furia, mi duelo amargo.
Pero mi voz se pierde en el ruido,
en el bullicio de vidas ajenas,
y mi verdad, tan grande, tan mía,
se ahoga en las olas de sus sirenas.
Soy la que espera en la esquina sola,
la que sonríe aunque el alma se quiebre,
la que camina con pasos firmes,
aunque su mundo se nuble y cele.
Soy la que guarda un océano dentro,
un mar de anhelos que nadie navega,
la que se pierde en su propia tormenta,
la que se busca, pero nunca se llega.
«La Danza De Lo Invisible»
Bailo en la sombra, sin reflectores,
mi danza es un canto que nadie oirá,
mis giros dibujan constelaciones,
estrellas que el día no dejará brillar.
Mis brazos se alzan, buscando el cielo,
mis pies descalzos pisan la nada,
y aunque mi cuerpo se mueve con gracia,
mi alma se siente siempre cerrada.
¿Quién me verá en mi danza secreta?
¿Quién notará mi latir sin fin?
Soy la mujer que se pierde en su sombra,
la que se escribe su propio confín.
Pero no me rindo, no me detengo,
aunque el silencio me quiera atrapar,
mi espíritu canta, mi espíritu vuela,
y algún día, alguien me ha de mirar.
«El Amanecer Que Aún Espero»
Hay un amanecer que guardo en mi pecho,
un sol que promete romper la penumbra,
una luz que me llama, que me nombra,
un día en que el mundo mi ser alumbra.
No soy invisible para los dioses,
ni para el viento que abraza mi piel,
no soy un eco, no soy un susurro,
soy la mujer que se alzará fiel.
Un día mis pasos resonarán fuertes,
mi risa será un canto sin fin,
mi voz romperá los muros del mundo,
y mi alma será su propio confín.
Hasta entonces, sigo en la sombra,
tejiendo mi vida con hilos de fe,
susurrando al viento mi verdad callada:
«Soy invisible, pero alguien me ve».
soñar desde adentro y renacer día a día.
(Escribo Para Que El Silencio No Duela.)
Natuka Navarro – Luna Poetiza



