
«La Vergüenza De Ser Uno Mismo»
Ella camina en sombras, sin permiso,
se juzga dura, oculta su sonrisa.
No acepta errores, ni su debilidad,
lleva un peso feroz en el alma, fija.
Ambigua en su reflejo, se reclama,
exige de sí misma sin respiro.
No se permite caer, ni mostrarse,
teme al juicio que siempre está conmigo.
Busca en el silencio su propia voz,
lucha con la sombra de su desvelo,
quiere soltarse, al fin ser quien es,
romper cadenas, ser luz en el cielo.
Ella sueña un día sin cadenas,
donde el miedo no marque sus pasos,
donde el error sea sólo aprendizaje,
y la culpa no robe sus abrazos.
Se mira al espejo, busca su esencia,
quiere amarse con toda su herida,
quiere gritar que es fuerte y vulnerable,
que en su alma hay luz todavía viva.
Aunque pesa la carga del juicio,
aunque duela aceptarse a veces,
camina firme, vence el tormento,
porque ser ella es su único fuerte.
A veces duda, se siente perdida,
como si no fuera suficiente,
pero en su pecho arde una esperanza,
una llama que quema indiferente.
No es la culpa quien define su ser,
ni la vergüenza que la envuelve fría,
es la fuerza de aceptar su voz,
la que rompe al fin toda agonía.
Se libera del yugo implacable,
acepta su humanidad imperfecta,
y al fin abraza la verdad profunda:
que ser uno mismo es la victoria cierta.
Con paso firme enfrenta sus temores,
deja atrás la sombra que la ata,
se abre al mundo con su verdad plena,
sin máscaras, sin miedo, sin derrota.
Ahora sabe que en la imperfección
vive el valor que la hace valiente,
y aunque el camino sea incierto,
su alma brilla con luz permanente.
Porque ser uno mismo es un acto
de coraje, de amor y de entrega,
y ella, libre al fin, se reconoce,
como única, auténtica y entera.
soñar desde adentro y renacer día a día.
(Escribo Para Que El Silencio No Duela.)
Natuka Navarro – Luna Poetiza



