«Sedna, La Diosa Del Mar Y los Animales Marinos»

«Sedna, La Diosa Del Mar Y los Animales Marinos»

Las mitologías más conocidas y estudiadas en Occidente, como la griega, romana, nórdica, egipcia, etc. Y es cierto: esas son las que comúnmente se enseñan en escuelas, aparecen en películas, libros y videojuegos. Pero hay muchas mitologías que el mundo conoce muy poco… o casi nada.

Aquí te presento algunas mitologías poco conocidas o subestimadas, que merecen más atención:

Mitologías que NO conocemos (o conocemos muy poco)

Mitología siberiana (Tungusa, Buriata, Yakuta)
Pueblos nómadas del norte de Asia.
Creencias animistas profundas: los espíritus habitan en ríos, montañas, lobos y árboles.
Chamanes que viajan al mundo espiritual en trances.
Dioses como Ulgen (bien) y Erlik (mal), una dualidad cósmica poderosa.
¿Por qué no la conocemos?
Porque fueron culturas orales, sin escritura, y su historia fue marginada o suprimida durante el dominio soviético.

Mitología filipina (Tagalo, Visaya, Ifugao)
Más de 100 grupos étnicos con sus propias cosmogonías.
Bathala, el dios creador, pero también dioses del trueno, del mar, de la guerra y del arroz.
Criaturas como los engkanto (seres sobrenaturales de la naturaleza) o los aswang (demonios cambiaformas).
¿Por qué no la conocemos?
La colonización española y la imposición del catolicismo borraron gran parte de estas tradiciones.

Mitología polinesia (Hawaiana, Maorí, Tahitiana, Samoana)
Aunque Maui (el semidiós que «ralentizó el sol») ha ganado fama gracias a Disney, el resto sigue en la sombra.
Cosmogonías donde el cielo (Rangi) y la tierra (Papa) están abrazados al principio del tiempo.
Tabú, mana (fuerza espiritual) y adivinación son pilares.
¿Por qué no la conocemos?
Las islas remotas y la colonización europea desplazaron estas narrativas.

Mitología africana (más allá de Egipto)
Egipto es solo una pequeña parte de África. El continente tiene miles de tradiciones mitológicas.
Ejemplos:

Yoruba (Nigeria): Orishas como Shangó (trueno), Oxum (agua dulce), Eshu (mensajero del caos).

Ashanti (Ghana): Anansi, el dios araña, creador de historias.

Dahomey (Benín): Vodún, origen del vudú.
¿Por qué no la conocemos?
El colonialismo, la esclavitud y el racismo sistemático hicieron que estas tradiciones fueran estigmatizadas o ignoradas.

Mitología aborigen australiana (Dreamtime)
No es una mitología en el sentido tradicional, sino una cosmología viva.
El «Tiempo del Sueño» (Dreamtime): los ancestros crearon el mundo cantando.
Los «senderos de canción» marcan el paisaje y conectan tribus.
Los espíritus caminan entre nosotros.
¿Por qué no la conocemos?
Es una tradición oral extremadamente sagrada, y muchas comunidades no la comparten con el mundo exterior por respeto.

Mitología inuit (Ártico: Canadá, Groenlandia, Alaska)
Seres como Sedna, diosa del mar y los animales marinos.
Chamanes que luchan contra espíritus en formas de animales.
Una visión del mundo donde el frío, el hielo y el sol tienen alma.
¿Por qué no la conocemos?
El aislamiento geográfico y la falta de representación global.

Conclusión

No es que no existan más mitologías… es que el mundo occidental solo ha prestado atención a unas pocas.
Las historias que conocemos están sesgadas por la historia del poder: lo que se escribió, se conquistó, se tradujo… y lo que se destruyó.

Cada cultura tiene su mito, su dios, su héroe, su creación.
Y cada uno merece ser escuchado.

Sedna, la diosa del mar y los animales marinos

Un mito de los pueblos Inuit (Groenlandia, Canadá ártico, Alaska)

Hace mucho tiempo, cuando el mundo era joven y el hielo aún moldeaba la tierra, vivía una joven llamada Sedna en una pequeña comunidad junto al mar. Era hermosa, fuerte y orgullosa. Su padre, un cazador sabio, la amaba profundamente, pero Sedna era rebelde: rechazaba a todos los hombres que querían casarse con ella, diciendo que ninguno era digno de su corazón.

Un día, llegó un cazador misterioso. No lo veían, solo escuchaban su voz desde lejos. Prometía riquezas, abundancia, un hogar lejos, en una isla paradisíaca. Sedna, seducida por sus palabras, decidió irse con él. Su padre, desconfiado, la acompañó en su kayak.

Pero cuando estaban en alta mar, el supuesto cazador reveló su verdadera forma: no era humano, sino un pájaro gigante, un Tulugaak (cóndor del Ártico), espíritu del cielo. La llevó a su nido rocoso en un acantilado, donde la trató como prisionera, dándole solo huesos y despojos para comer.

Meses después, su padre, roto de dolor, navegó hasta la isla para rescatarla. Con sigilo, la ayudó a escapar. Mientras huían en el kayak, el cielo se oscureció. El Tulugaak, furioso, alzó el vuelo y con sus alas provocó una tormenta titánica. Las olas crecieron como montañas, el viento aulló como un lobo hambriento.

En medio del caos, el padre de Sedna, aterrado, creyó que el espíritu solo los dejaría en paz si sacrificaba a su hija. Con lágrimas en los ojos, pero movido por el miedo, la empujó al mar helado.

Sedna, desesperada, se aferró al borde del kayak. Entonces, su padre tomó su cuchillo… y cortó sus dedos para que no pudiera subir.

Uno a uno, los dedos de Sedna cayeron al agua.

Pero algo extraordinario ocurrió.

El primero se convirtió en ballenas.
El segundo en morsas.
El tercero en focas, narvales y osos marinos.
Y cuando el último dedo se hundió, Sedna no murió.

Su cuerpo fue arrastrado al fondo del océano, donde se transformó en una diosa. Su cabello creció como algas oscuras, su espalda se volvió roca, sus ojos brillaron como luciérnagas en la profundidad. Se convirtió en la Señora del Mar, Sedna, guardiana de todas las criaturas marinas.

Desde entonces, ella decide si los animales regresan a los cazadores. Cuando está en paz, el mar abunda. Cuando está enojada, por el desprecio o la caza irrespetuosa, oculta a los animales y condena a su pueblo al hambre.

Los chamanes, en trance, deben descender al fondo del océano, nadar entre los huesos de ballena y calmar a Sedna, peinando su larga cabellera con hueso de ballena, mientras le susurran:
«Perdónanos. Respetamos tu don. No tomamos más de lo necesario.»

Solo entonces, ella libera a las criaturas, y el equilibrio vuelve.

Significado del mito

Sedna no es solo una diosa del mar: es la encarnación del dolor traicionado que se convierte en poder.
Su transformación simboliza la conexión sagrada entre humanos y naturaleza.
El mito enseña que la supervivencia depende del respeto, no de la dominación.
También refleja el temor y la culpa colectiva ante el abandono de lo sagrado.

En la cultura inuit, matar a un animal sin pedir permiso a Sedna es un acto de arrogancia.
Cazar no es un derecho: es una petición humilde a una diosa que aún siente el frío del abandono.

«Sedna vive en cada ola, en cada ballena que canta bajo el hielo.
Y en cada cazador que baja la cabeza antes de tomar.»

Por qué este mito importa hoy

Porque habla de justicia, eco-spiritualidad y memoria.
Es un recordatorio de que el mundo no es un recurso… es un hogar vivo, habitado por seres que sufren, sienten y exigen respeto.

Y como se dijo:
«La mitología no es solo sobre dioses… es sobre cómo los humanos le dan sentido al mundo.»

Sedna nos enseña que el sentido está en el cuidado, no en el dominio.

soñar desde adentro y renacer día a día.
(Escribo Para Que El Silencio No Duela.)
Natuka Navarro – Luna Poetiza

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