
«El Barco que Surca las Aguas»
Surca el barco las aguas del silencio,
con velas que recuerdan lo perdido,
y en cada ola lleva lo que pienso,
lo que callé, lo que no fue entendido.
Navega sin temer la lejanía,
sin mapa, sin estrella ni regreso;
pues sabe que el alma, día tras día,
no busca puerto… busca su proceso.
El mar no juzga —solo acompaña—
y el viento no pregunta a quién se lleva;
el barco avanza, cruza, se desgana,
y en su andar, la memoria se renueva.
Hay nombres que naufragan en su estela,
promesas que se hundieron sin aviso,
pero también hay luces que consuelan,
faros que aún arden lejos del hechizo.
A veces va ligero, y a veces, lento,
golpeado por las dudas y los años.
Pero no se detiene su movimiento:
el viaje es su verdad… y sus engaños.
Y cuando al fin la niebla se disuelve,
y el horizonte asoma su sonrisa,
el barco sabe —aunque jamás resuelve—
que todo lo vivido tuvo prisa.
Mas no por llegar antes ni más lejos,
sino por comprender, bajo la espuma,
que quien se entrega al mar, sin más espejos,
se encuentra a sí… en mitad de la bruma.
soñar desde adentro y renacer día a día.
(Escribo Para Que El Silencio No Duela.)
Natuka Navarro – Luna Poetiza



