
«La Lección de la Colmena»
No pierden las abejas su dorado tesoro,
su vuelo es un propósito, su tiempo es oro puro.
De flor en flor navegan, sin tregua ni demoro,
sabiendo que la miel es dulzor, es futuro.
No hay vuelta para el polen, no hay senda desandada,
su vida es la labor, la alquimia sin disfraz.
Y la colmena zumba, una promesa dada,
que el néctar cosechado, es pura paz.
Así mi voz se eleva, sin pausa, sin desvío,
con la misma certeza que el zumbido en el panal.
Si lo que ofrezco es miel, un néctar limpio y mío,
¿por qué ha de confundirse con algo tan trivial?
No busco convencerte, ni fuerzo tu mirada,
mi canto es transparente, es lo que yo he labrado.
Si hay oído que escucha, mi miel será probada,
y el alma que no quiere, se quedará a un lado.
Porque la distinción, como el día de la noche,
es clara y evidente si hay ganas de mirar.
Hay quienes solo buscan la ofensa, el reproche,
y en cada melodía, prefieren el pesar.
Mas yo sigo mi rumbo, como el insecto sabio,
recojo las esencias, lo que es verdad en mí.
No gasto ni un instante en inútil agravio,
ni mezclo lo sagrado con lo que ya no es.
La miel es un regalo, un esfuerzo genuino,
el fruto de la entrega, de lo que da la luz.
Y lo que es detestable, un amargo camino,
una sombra que esparce su propia y vil cruz.
Si quieres escucharme, mi puerta está entreabierta,
mi verbo es lo que doy, mi esencia, mi sentir.
Y si tu alma prefiere la senda más desierta,
la elección es tan tuya como el amanecer.
No hay tiempo para engaños, ni para falsedades,
la vida es breve y justa, el camino es real.
Que el corazón decida, entre dos calidades,
si busca la dulzura o si prefiere el mal.
Mi miel es sin reproche, sin mancha, sin lamento,
ofrezco lo que tengo, lo puro de mi ser.
Y en esa diferencia, sin más miramiento,
se sabe si hay un puente o si no lo va a haber.
soñar desde adentro y renacer día a día.
(Escribo Para Que El Silencio No Duela.)
Natuka Navarro – Luna Poetiza



