
«Me Voy Con El Despertar De Una Paloma»
Me voy.
No en silencio absoluto,
sino en el murmullo sutil
del primer suspiro del alba.
Me voy con el despertar de una paloma,
no por huida,
sino por renacer.
Porque a veces el alma no se queda,
aunque el cuerpo aún esté.
Me voy
cuando el rocío aún abraza la tierra,
cuando los árboles apenas bostezan,
y el cielo, sin saberlo,
me entrega un pasaje
entre nubes que no preguntan.
Me voy con el latido blanco
de un ala extendida,
suave,
pero firme.
Como quien ya lloró todo lo que pudo
y decide volar.
No dejo reproches,
ni cadenas,
ni pasos que retumben por siempre.
Dejo mi sombra en los rincones donde amé,
mi voz en las cosas que toqué,
mi aroma en el aire que compartimos.
Pero me voy.
Con la ternura de una paloma
que alza el vuelo sin hacer ruido,
que no rompe el cielo,
sino que lo acaricia,
que no se despide,
porque sabe que en cada vuelo
hay un regreso posible
aunque nunca ocurra.
Me voy con lo que aprendí:
que no todo se entiende,
que no todo se queda,
que no todo duele para siempre.
Y que a veces partir
es la forma más suave de quedarse
en lo más hondo de otro ser.
Me voy con el corazón liviano,
con heridas que ya no sangran
pero enseñan.
Con el temblor de quien teme,
sí,
pero también de quien cree.
Me voy con el despertar de una paloma,
y en ese vuelo primero
llevo mi verdad.
Mi pequeña verdad:
que fui,
que sentí,
que soñé…
y que aún sueño.
Si alguna vez miras el cielo al amanecer
y ves una silueta blanca entre las nubes,
no preguntes si soy yo.
Siente.
Porque en ese momento,
aunque me haya ido,
estaré volviendo.
Soñar desde adentro y renacer día a día.
(Escribo Para Que El Silencio No Duela.)
Natuka Navarro – Luna Poetiza



